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Más de dos millones de niñas sufren cada año mutilación genital

Lunes 05 de febrero del 2007 | 12:00

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Más de dos millones de niñas sufren cada año la mutilación del clítoris o de todos los órganos genitales exteriores, según las organizaciones humanitarias, que se proponen concienciar a la opinión pública en el Día Mundial contra esta práctica ancestral extendida sobre todo en el Cuerno de África.

La organización Save the Children hizo público hoy un informe en Madrid, en la víspera del Día Mundial, en el que denuncia que la mutilación genital está al orden del día en 28 países africanos, aunque también entre inmigrantes que viven en Europa, EEUU y Oriente Medio.

La edad en que se lleva a cabo esta práctica varía desde los pocos días de vida a los 20 años, aunque la mayoría suele efectuarse a niñas de entre 12 y 14 años.

Sus consecuencias duran toda la vida y en la operación, habitualmente casera, puede causar la muerte, complicaciones en el parto, infertilidad, infecciones, sangrías prolongadas, frigidez o traumas psicológicos.

Los grupos dedicados a denunciar esta práctica han alertado sobre la permisividad en Occidente ante la mutilación practicada clandestinamente a las hijas de inmigrantes africanos.

En este sentido, la Plataforma Austríaca contra la Mutilación Genital Femenina (stopMGF), una organización pionera en este campo y fundada en 2003, pidió hoy en una rueda de prensa en Viena una "estrategia unificada de prevención" en la Unión Europea.

Según un estudio de la Universidad de Viena, la cifra de casos en el Viejo Continente ronda los 500.000.

Para Martin Janata, un experto del Instituto Karl Renner, aunque varios países han adoptado leyes que prohíben la ablación, sólo Francia la persigue jurídicamente de forma sistemática.

"Lo único que tenemos a nivel europeo es un llamamiento del Parlamento de Estrasburgo para que se declare claramente un delito penal la mutilación genital femenina", lamentó la diputada Petra Bayr, portavoz de la citada plataforma, en declaraciones a EFE.

A pesar de lo difícil que es lograr el objetivo de acabar con una tradición de más de 5.000 años, la presidenta del Parlamento austríaco, Barbara Prammer, aseguró que los esfuerzos desarrollados por diversas iniciativas en los últimos años han dado resultados positivos, tanto en algunos países europeos como en África.

"Se ha iniciado un proceso de concienciación. Hoy ya no tenemos que explicar lo que es la MGF", dijo Prammer, quien ha sido nombrada "embajadora de buena voluntad" por el Comité Interafricano, una red de 28 estados africanos que han tomado medidas contra la ablación.

Austria aprobó una ley que declara delito penal la MGF, así como el establecimiento de instancias para educar y prevenirla, mientras que en política exterior todos los proyectos de ayuda al desarrollo en África incluyen medidas contra la ablación.

Los activistas austríacos destacaron también "éxitos" en otros países, como en España, donde en 2006, por primera vez, se consiguió que el Estado concediera protección a una nigeriana que pidió asilo por haber sido sometida a la mutilación genital antes de llegar al país.

Asimismo, la primera denuncia en Suecia contra un padre que hizo mutilar a su hija en Somalia, y la primera condena (a diez años de cárcel) en un caso similar en Estados Unidos, ambos el año pasado, fueron puestos hoy como ejemplo en Viena de logros en esta lucha.

Los activistas recordaron que en el mundo hay cerca de 155 millones de mujeres afectadas y se calcula que a diario se añaden unas 7.000 niñas a esa siniestra lista.

El informe de Save the Children, que cifra en más de dos millones el número de niñas mutiladas anualmente, señala que esta práctica "se basa en tradiciones profundas o creencias religiosas y culturales", pero la razón real es "el control de la sexualidad de jóvenes y mujeres".

La circuncisión femenina está muy extendida en los países del Cuerno de África pero es prácticamente inexistente en la mitad sur del continente.

Somalia, Eritrea y Yibuti, y en menor medida Etiopía, tienen una incidencia que ronda el 90 por ciento, y en el tipo de circuncisión más severo, la infibulación, también llamada la "circuncisión faraónica".

Esa práctica consiste en la escisión del clítoris, los labios mayores y menores y la sutura de ambos lados de la vulva, de forma que únicamente se deja un pequeño orificio que permite la salida de la orina y la sangre menstrual.

En otras naciones se vienen aprobando leyes y educando a la población para terminar con esa práctica. Tanzania, por ejemplo, redujo el año pasado la incidencia al 15 por ciento, desde el 18 por ciento que existía en 1996.

En Nigeria, con 140 millones de habitantes, la mutilación genital femenina afecta a más de la mitad de las mujeres, con niveles que en algunas zonas se acercan al 90 por ciento, aunque once de las 36 provincias han aprobado leyes para prohibir esa costumbre.

Fuente: EFE