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Aldo Corzo: "Cuando llegué a Matute me quisieron agarrar de punto"

Martes 23 de septiembre del 2008 | 08:37

Se ha ganado el puesto de lateral derecho en Alianza Lima demostrando un gran despliegue y entrega. El último domingo, ante Cristal, mostró todas sus cualidades y se fue ovacionado por el Comando Sur.

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Por Ricardo Reyes Ortiz. En la cancha no conoce a nadie. Es rudo, fuerte, les saca filo a sus chimpunes y va con todo a cada balón dividido. Aldo Sebastián Corzo Chávez es un chico de 19 años que pinta para crack como lateral derecho en Alianza Lima y en la selección sub 20. Solo el tiempo dirá si este chico que se ha hecho popular en La Victoria, La Molina, y quizá todo el Perú, triunfará en el balompié. Tiene todo para lograrlo.

Aldo, ¿cómo haces para estudiar, entrenar, jugar y hacerlo todo bien?
Bueno, es que tengo claro que el fútbol es una profesión que la puedo complementar bien con los estudios. Estoy en el cuarto ciclo de Administración de Empresas en la Universidad San Ignacio de Loyola. Cuando me promovieron al primer equipo y debuté profesionalmente, hablé con el decano de mi facultad para explicarle mi caso y él me dio todas las facilidades.

¿Quién fue tu descubridor?
Mi primer entrenador en el colegio Santa María fue el ‘Diablo’ Jaime Drago. Con él ganamos tres títulos de Adecore.

¿Y quién te llevó a Matute?
El profesor Jaime Duarte me observó cuando me invitaron a entrenar con la selección sub 17 que jugó el Mundial de Perú en 2005. Él me propuso venir a Alianza Lima. Antes defendí a Regatas Lima, donde tuve como entrenador a Óscar Hamada.

¿Con quiénes jugaste en juveniles?
Con Jair Baylón, Manco, Eder Hermoza, Luis Trujillo, José ‘Mudo’ Rivas y Paulo Hurtado.

Es cierto que, cuando llegaste por primera vez a Matute, los morenos te decían ‘Si eres blanquito, ¿por qué no juegas en la ‘U’?’.
Sí, trataban de bajarme, pero nunca ‘arrugué’. Ya me habían dicho cómo era la cosa. Quisieron agarrarme de punto, aunque no les hice caso porque algo de calle tengo. En el fútbol no importa la raza, sino la capacidad. Y también es importante ser sencillo.

Entonces, no eres pituco…
Muchos se confunden y creen que tengo mucho dinero, pero mi familia es de clase media. Mi papá Jorge es administrador, y mi mamá Roxana es ama de casa. Socio del Regatas es mi padre, quien heredó esa distinción de mi abuelo.

¿Sabes que desde Jaime Duarte no aparecía en Alianza un marcador de tus características: fuerte, rápido y luchador?
No, pero si tengo esas virtudes es porque comí bien de chibolo.

¿Es verdad que el chileno Arrué te promocionó al primer equipo y que Pepe Soto te bajó a la sub 20?
Sí, pero eso me ayudó bastante para tener mayor continuidad y competencia. Gracias a Dios, estaba pasando por un gran momento cuando llegó el profesor Páez, y eso me valió para volver al primer equipo.

¿Qué fue lo primero que te dijo Páez cuando ibas a debutar?
Antes del partido con Boys, el profesor me pidió que fuera más defensivo y
que, luego, pasara al ataque.

¿Cómo está tu corazón?
Tranquilo. Por el momento, mi única preocupación es seguir manteniendo un buen nivel en Alianza Lima, cumplir con los estudios y, luego, hacer un buen papel en el Sudamericano Sub 20.

¿Te ves jugando el Mundial de Egipto 2009?
Todo se da paso a paso. Lo bueno es que la gira que hicimos por Argentina nos ha servido mucho para evaluar en dónde estamos parados.

¿Sales a discotecas y tomas alcohol?
No voy mucho a discotecas, prefiero ir a reuniones en casa de mis amigos. El trago no me agrada para nada, prefiero tomar jugo o yogur.

¿Sabes algo de la ‘fiesta’ que armaron algunos de tus compañeros en Buenos Aires?
Leí algo, pero sé que eso no es cierto. Yo no estaba allá, porque había regresado a Lima para jugar el Clásico, aunque los muchachos me negaron todo. Pienso que la gente está inventando… Si allá no teníamos tiempo ni para salir y no conocíamos a nadie.